Acción de Merino en Palenzuela

En la madrugada del 24 del corriente me situé en Palenzuela, y al medio día supe que salían de Quintana de la Puente como 80 enemigos de infantería con dirección á Villódrigo. Con esta noticia alarmé mi tropa, y mandé que la primera y segunda compañía de caballería marchasen á atacarlos, en el ínterin que el primer batallón de Arlanza con el res o de caballería, se dirigía por la derecha á vadear el rio Arlanzon, y acometer igualmente á un refuerzo que se me aseguró salía de Villodrigo. Nada mas fue necesario para destruir al enemigo: las dos primeras compañías, arrojándose con sable en mano intrépidamente sobre las bayonetas enemigas, y menospreciando su vivo fuego, rompieron el quadro que tenían formado y quedaron en un momento 9 muertos y 68 prisioneros con un oficial y 2 caballos; no habiendo sufrido por nuestra parte mas pérdida que un soldado levemente herido y un caballo. Ya volvía toda la tropa á su anterior posición, después de haberme cerciorado de la falsedad del refuerzo, guando nuevamente se me avisó que salía de Villodrigo una porción de infanteria enemiga; y creyendo vendría a socorrer á sus compañeros, dispuse inmediatamente que se continuase el fuego al ayre, para aparentar que la primera escolta se defendía, y de este modo atraer á la segunda, mientras que vadeaba el rio la caballería restante con el primer batallón de Arlanza, que se arrojó al agua, sin reparar en la profundidad ni la corriente. El enemigo aceleraba su paso quando avistó una coluna de nuestra caballería, que con la mayor precipitación marchaba á cortarle la retirada. Entónces penetró el ardid; pero no tuvo ya otro arbitrio que acogerse á una venta nominada del Pozo, en donde se encerró, y defendió hasta que nuestros soldados asaltaron la venta y le pusieron fuego, lo que dio motivo a la entrega y rendición dé otro oficial y 55 soldados, habiendo quedado muertos 2 de estos. Nuestra pérdida en esta segunda acción fue únicamente de un soldado herido gravemente.– No quise despreciar la ocasión qué se me presentaba de atacar el resto de la guarnición de Villodrigo, pues era tal el ardor de mi tropa, que le parecía poco apoderarse de todas las guarniciones de la calzada, y asi mandé que dos compañías de caballería con un trozo de infantería, se dirigiesen por la izquierda del pueblo para atacar á lo enemigos por su retaguardia, entre tanto que la tropa restante desalojaba á los que se habían fortificado en las trincheras de nuestro frente: lo qual se logró sin la menor detención, obligándolos á encerrarse en una casa fuerte, de la que no pudo desalojárseles, á pesar dé las vivas diligencias que se hicieron para prenderle fuego; y ordené que toda la tropa se restituyese al pueblo de Palenzuela.

En esta última refriega hemos perdido 2 soldados muertos y 2 heridos, habiendo salido herido el comandante de Villdrigo con 3 soldados, y quedado otro francés muerto. Se distinguió en particular D. Julián Pablos, segundo comandante de las compañias de caballería.”

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